Sucede que a veces tenemos algunas ideas preconcebidas que damos por ciertas, y que a poco que razonemos y pensemos un poco podemos derribar. Estos prejuicios nos aportan visiones negativas y tóxicas sobre la realidad, y en ocasiones puede influir en nuestros actos y suponer una barrera para alcanzar una vida plena y feliz.
Una de estas ideas es la que pone fecha de caducidad al amor, y probablemente tenga su origen en las presiones ejercidas por la sociedad que obligan tanto a hombres como a mujeres a cumplir con una serie de metas en función de la edad. Si tienes 20 disfruta, con 30 sienta la cabeza, cásate y ten niños y con 40 y en adelante trabaja y mantén la familia junto a tu pareja.
Parece que todo lo que se salga de este esquema está mal, y habitualmente recibimos miradas y comentarios que censuran lo que no cuadre con él. Y uno de esos momentos pueden surgir cuando, en nuestros 40’s, empezamos a buscar pareja. Sin embargo, buscar el amor a partir de estas edades no solo es posible, sino que además ofrece una serie de ventajas que no tienen las personas más jóvenes, y que vamos a intentar desgranar.
1. Mayor experiencia.
Cumplir años y envejecer tiene algunas consecuencias negativas que todos conocemos, pero, ¿por qué nadie habla de las positivas? El paso del tiempo supone que nuestro conocimiento sobre las relaciones personales sea mucho mejor, y por lo tanto nos será mucho más fácil identificar en un hombre las cualidades que buscamos, además de predecir determinadas características personales que nos pueden valer para decidir si se trata de un buen partido o no. Vamos, que podemos verlos venir y saber sus intenciones, y así evitar más de un disgusto futuro.
2. Realismo frente a idealización
Cuando se es joven tendemos a crear una imagen idealizada de la persona a la que queremos conquistar. Ese amor ardiente y difícil de controlar que experimentamos en la juventud desaparece al entrar en la cuarta década, dando paso a un mayor control a la hora de analizar las verdaderas cualidades de la otra persona. Estamos tan resabiadas a estas alturas que ya sabemos que el príncipe azul no existe, y realizamos un análisis que se basa más en encontrar los posibles problemas que en convertir al hombre en el hombre perfecto.
3. Nueva visión del amor
Cuando alcanzamos este momento de la vida comprendemos que nuestras historia de amor no debe marcar el paso de nuestra existencia. Antes que depender de ellas, llegamos a esta edad ya comprendiendo que todo lo que quieras emprender debe nacer desde la aceptación de quién y cómo eres. Este nivel de conocimiento propio solo es posible con el paso de las décadas, y es a partir de los 40 años cuando empezamos a estar más concienciadas al respecto. Esto dará lugar a relaciones sentimentales más sanas, basadas primero en el amor propio, y luego en disfrutar de sentimientos más maduros.
4. Mejor contexto para la vida sentimental
Cuando una alcanza la cuarentena, lo que buscas es a una persona para disfrutar y pasar buenos ratos. Ya no te importa tanto el qué pensará tu familia o tus amigos, y si has tenido niños lo más probable es que ya no requieran de una atención, ya no te quitan tanto tiempo. Ahora tienes más tiempo libre y más libertad, y puedes disfrutar de ello sin ningún tipo de miedo, así que la introducción en tu vida de una persona a la que amar y con la que compartir momentos parece un plan que encaja dentro de esta nueva etapa de puro placer.
Sin embargo, no todo es de color de rosa en esta etapa de tu vida, ya que también existen algunas desventajas. En primer lugar, el “mercado” de personas solteras es cada vez más escaso, y siempre queda la duda sobre el porqué esto sucede, y en que estado emocional se encuentran.
A menudo es complicado encontrar a alguien con el que conectar y que consideres ideal para volver a darte una oportunidad en el amor. Sin embargo, si realmente tienes interés en compartir tu vida no te pongas límites, y siéntete libre de experimentar y lanzarte a nuevos retos y aventuras. Solo así podrás encontrar al hombre ideal y volver a enamorarte perdidamente.