Ganarse la vida con el sexo
La inclusión de la mujer en el mercado laboral se ha incrementado muchísimo en las últimas décadas. Sin llegar al punto que muchos aseguran que ya hemos alcanzado, el de la absoluta igualdad, sí que es cierto que la situación de la mujer en el trabajo ha mejorado un abismo con respecto a hace cincuenta o sesenta años. Las chicas están mejor preparadas y son más independientes, lo que ha traído también ciertas consecuencias que están desestabilizando al sistema tal y como lo conocemos. Si antes el hombre proveía y la mujer simplemente cuidaba de la casa y los hijos, ahora que la mujer también trabaja, ¿quién se ocupa de las labores familiares y del hogar? La tan manida conciliación es como una utopía todavía a día de hoy, aunque se hayan dado pasos en esa dirección. Ser madre, tener una vida laboral activa y no descuidar tu propia forma de ser femenina y social puede parecer un malabarismo imposible. De ahí que muchas cosas estén cambiando.
Hoy se mira raro a la chica que no quiere trabajar y simplemente busca estar en casa y cuidar a su familia. Se la tacha de “poco empoderada”, a pesar de que en muchos casos es una decisión consciente que toman, sopesando los pros y los contras. No es que esa chica no pueda estudiar o tener un buen trabajo, porque algunas incluso lo han demostrado. Es que, siendo conscientes de lo complicado que es compaginar eso con su vida familiar, deciden apostar por esta última, al considerarla más importante. Contar con un marido que ya lleva dinero a casa puede ser suficiente para la economía familiar, y ellas aportan otro tipo de valor a la relación. Sin embargo, son muchas las que están en el extremo opuesto. Ganan mucho dinero, son muy independientes e incluso desechan la idea de formar una familia, porque no quieren “atarse” a nada más allá de su propia vida. Es una visión que también se ve como egoísta, pero que no deja de ser, al fin y al cabo, una correspondencia con lo que se espera de las mujeres hoy en día. Han entrado en el sistema, y ahora tratan de aprovecharlo, utilizando un arma que en este sentido les da incluso ventaja: el sexo.