Lactancia materna como extraer la leche

En ocasiones, especialmente cuando debes volver a tus labores tras estar de licencia por embarazo, es imposible seguir con todas las tomas de lactancia.

Pero si lo que deseas en continuar dándole leche materna a tu bebé aunque tú no estés presente, puedes extraertela y conservarla para que su cuidador  la administre. Seguramente al principio  te resultará algo dificil, pero con la práctica, le agarrarás rápidamente el truco.

Lactancia materna como extraer la leche

Lactancia materna como extraer la leche

¿Por qué hay que sacarse leche?

Si tu bebé se encuentra en una unidad de cuidados intensivos puedes extraerte la leche para alimentarlo. Extraerte la leche también servirá para aliviar los pechos saturados de los primeros días. y es de gran utilidad cuando empiezas a trabajar o si tienes que ausentarte; de esta manera, tu esposo o cualquier otra persona podrá alimentar al bebé y así podrás ampliar el periodo de lactancia más allá de los 4 meses de baja.

Puede ocurrir que debas tomar un medicamento por un tiempo o someterte a una intervención quirúrgica, tiempo durante el cual no podrás seguir con la lactancia. En estos casos, tener leche almacenada es de gran utilidad, y mientras te extraes, mantienes su producción.

A casi todas las mujeres les cuesta sacarse leche, así que no te desanimes –hay que cogerle el truco.

¿Cuándo empezar?

Lo ideal –a no ser que tu niño esté en la UCI- es esperar a que la producción de leche esté regularizada y te hayas hecho al proceso de dar de mamar (normalmente un mes desde el parto). Si se empieza antes de que el bebé se acostumbre a mamar, puede sentirse confundido y preferir el biberón al resultarle éste más cómodo.

Si la baja de maternidad se está acabando, comienza unas dos semanas antes de reincorporarte, ya que no siempre es fácil extraerse la leche y dejarlo para el último día puede ser muy frustrante.

¿Cómo hacerlo?

A mano

1- Lávate bien las manos.

2- Masajea los pechos con las manos abiertas, empezando por las costillas y subiendo lentamente hasta las areolas, pasando por todo el seno.

3- Trabaja el pecho con los dedos, por encima y por debajo de la areola, para presionar los conductos de leche más anchos que hay detrás del pezón.

4- Recógela en un cuenco estéril y pásala a un recipiente donde podrás guardarla en la nevera unas horas. Para que dure más tiempo, congélala.

El sacaleches

Estos aparatos permiten sacar la leche más rápido mediante una bomba que aplica una succión rítmica al pecho. Con la bomba de mano se encaja el embudo sobre la areola para crear un vacío. Después se opera la palanca o el émbolo para la extracción.

Las bombas eléctricas son más caras, pero también más rápidas y sencillas de usar. También imitan mejor el reflejo de succión del bebé. Si necesitas sacarte la leche con frecuencia, lo mejor es una eléctrica.

Hay modelos que permiten extraer la leche de ambos pechos al mismo tiempo, aunque esto requiere cierta coordinación y puede resultar más difícil.

Ningún modelo es mejor que otro, debes elegir aquella opción que te resulte más cómoda y sencilla.

¿Con qué frecuencia?

Mientras desees seguir dando el pecho a tu bebé, procura que las tomas con biberón sean las menos posibles para que no se acostumbre demasiado a la tetina.

Se recomienda extraerse al menos 2 o 3 veces al día o durante unos 45 minutos cada 24 horas. Recuerda que a más extracción, más producción de leche. La mayoría de las madres lo hacen durante 15 minutos, cada seis horas durante el día (mientras no se está trabajando, claro). Cuando vuelvas a tu puesto, intenta hacerlo antes de irte y antes de acostarte.

Las sesiones de extracción pueden llevarse a cabo durante aproximadamente 15 minutos sin interrupción. Sin embargo, cuando el flujo de leche disminuye después de 5 a 10 minutos, puede resultar beneficioso tomarse un descanso y dar masajes al seno.

¿Cuánta cantidad?

Las primeras veces es muy probable que obtengas muy poca leche. Gradualmente, irás consiguiendo más.

Algunas mujeres pueden llenar un biberón con una sola extracción, mientras que otras pueden necesitar más veces; depende de la cantidad de leche que baje.

Para saber cuánta leche necesitará el bebé, hay que almacenarla en recipientes pequeños e ir probando cada vez hasta tener una idea de cuánto consume en cada toma. En un principio puede que extraigas más de la necesaria. No hay problema, el excedente puede congelarse y utilizarse posteriormente. En el congelador de la nevera puede durar unas dos semanas. En uno apartado y con una puerta separada, de tres a seis meses.

Después de siete a diez días de sesiones de extracción frecuentes (8 veces al día), la producción de leche materna diaria debería ser de alrededor de 500 a 1.000 ml.

Consejos útiles

– Si pierdes leche mientras das de mamar, coloca un recipiente contra el otro pecho para recogerla, y guárdala en un recipiente estéril.

– Respeta un horario. La mayoría de madres logran extraer más cantidad y más rápidamente cuando lo hacen cada día aproximadamente a la misma hora. No obstante, no pasa nada si un día tienes que modificar tu horario.

– Programa una alarma que te avise cuando te toque. Si se atrasa una sesión, comienza la siguiente un poco más temprano. Por ejemplo, si te extraes cada tres horas, te tocaba a las 17 y se ha retrasado a las 18, comienza la siguiente dos en vez de tres horas después para alcanzar tu ritmo normal.

– Lleva un registro. Apunta cuándo, cuánto y durante cuánto tiempo realizas cada extracción. Así podrás detectar si hay una disminución en la cantidad de leche, el tiempo usado para cada extracción, y realizar los cambios necesarios.

– Ponte cómoda. Es más fácil si te sientes a gusto. Puedes hacerlo con música o viendo la televisión, sentada tranquilamente en tu sillón favorito.

– Crea una rutina. Realiza la extracción siempre que puedas en el mismo sitio y siguiendo el mismo orden:
– Aplicar compresas templadas en los senos y darles masajes antes de la extracción.
– Poner la tele o música suave.
– Proceder a sacar la leche.
– etc.

– Incluye a tu bebé en la rutina. Tenle cerca de ti para que le puedas ver y oír.

– Planifica las sesiones nocturnas. Si te tienes que sacar leche por la noche, deja a mano todo lo necesario para que no interrumpa tu sueño. Algunas madres ahorran paseos al colocar los biberones en un bolso térmico con un paquete refrigerante del tamaño adecuado y así mantener la leche a la temperatura correcta hasta el amanecer.

– Sé positiva. Es fácil desalentarse, aburrirse o frustrarse cuando no se consigue o si es necesario hacerlo muchas veces al día. Habrá momentos en los que desearás tirar el sacaleches por la ventana. Estos sentimientos son normales, pero tienes que intentar ser lo más paciente posible.

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