Lactancia materna cómo evitar problemas en el destete

Tarde o temprano tendrás que dejar dejar de darle el pecho a tu bebé, de esta manera evitarás complicaciones tanto para ti como para tu niño, lo recomendable es planificarlo con tiempo y realizarlo poco a poco, aún así, algunas mujeres verán como el cambio de actividad provoca en ellas dolores, quistes, que no tienen mayor importancia pero que si pueden ser una molestia.

Lactancia materna cómo evitar problemas en el destete

Lactancia materna cómo evitar problemas en el destete


Métodos de destete

– Debes eliminar las tomas de forma gradual, de esta manera las molestias serán menores  y tu bebé no pase tanto tiempo sin mamar. Por ejemplo, si tu bebé hace seis tomas y se desea mantener la primera y la última, esto es bastante habitual en madres trabajadora, el orden lógico será empezar por eliminar la quinta toma de leche, luego la segunda toma, después la cuarta toma y la tercera.

Otra opción es observar cuál es la toma que más le cuesta o a la que menos atención le presta para interrumpirla y ver cómo se lo toma. Cuando los bebés comienzan a distraerse o a “aburrirse” con el pecho puede ser señal de que es un buen momento para comenzar con el destete. Recuerda que es un proceso que puede durar algunos meses.

– Acorta el tiempo de las mamadas. Por ejemplo, si el bebé generalmente tarda 6 minutos intenta cortar a los 4. De acuerdo a su edad complementa esa toma con biberón o algún alimento que pueda comer.

– Recuerda que no debes extraerte la leche, porque si sigues produciendo, nunca dejarás de tener. La idea es que tus mamas cada vez tengan menos leche hasta que te quedes sin nada.

– A no ser que te lo recomiende el médico, no debes tomar medicamentos que corten la producción de leche, pues pueden tener efectos adversos importantes. Debe ser un proceso natural.

– No retires más de una toma de pecho cada cinco días, para permitir que ambas partes se adapten sin problemas a la nueva situación. Por lo que respecta a la madre, esto permitirá que la misma ley de oferta y demanda que le hacía aumentar la producción de leche en respuesta a la demanda del bebé, le lleve ahora a disminuirla tanto como el pequeño deje de vaciarle el pecho.

Enfermedades relacionadas

El destete, como hemos dicho, es un proceso gradual. Cuanto más dure, menos traumático será. De esa forma, poco a poco, el pecho vuelve nuevamente a su situación inicial de reposo, dejando de producir leche, pero sin llegar a provocar problemas, tales como ingurgitación, obstrucción o mastitis.

Si el destete se realiza de forma brusca, debemos prestar especial cuidado a nuestros pechos para buscar cualquier signo anormal, como dolor, rojez o calor, y no dejarlo evolucionar mucho más. En caso de encontrarse el pecho muy lleno, intentaremos vaciar sólo un poco de leche, lo necesario para que mejore la sensación de opresión, sin llegar a sacar mucho, pues cuanto más saquemos, más produciremos. Si aparece rojez y/o dolor, actuaremos como si tuviéramos una obstrucción o mastitis, aplicando calor local y medicación antiinflamatoria. En caso de fiebre, es mejor acudir al médico habitual. Si durante el destete aparecen estos síntomas, puede ser una señal de que estamos llevando el proceso a cabo demasiado rápido. Démonos un poco más de tiempo a nosotras y a nuestros cuerpos.

A pesar de seguir al pie de la letra estos consejos, tanto la mastitis como los galactoceles son muy comunes en mujeres que dejan de dar el pecho.

– Mastitis: Es un proceso inflamatorio de la mama. La infección o absceso se localiza en un área limitada y sus síntomas principales son dolor localizado, eritema o rubor de la piel y tumefacción indurada al tacto, con aumento local de la temperatura; si la infección sigue progresando, en el centro del área inflamada se percibe con los dedos una especie de líquido que nos indica la presencia de un fluido purulento o absceso.

En un primer estadio la mastitis puede ser curada con antibióticos y antiinflamatorios. Si la enfermedad progresa hasta formarse una masa inflamatoria el absceso debe ser drenado. El tratamiento quirúrgico consiste en una incisión transversal y semicircular en la zona de mayor fluctuación, drenaje del líquido purulento, desbridamiento de tractos fibrosos de las celdas del absceso con el dedo, extracción de tejido necrosado, lavado con solución acuosa o antiséptica y colocación de drenaje laminar. Las curaciones serán diarias.

– Galactoceles: Es un quiste lácteo de retención en un conducto galactóforo de la mama. Se produce por la acumulación de secreción en un lugar determinado del pecho debido la obstrucción del conducto por el que sale la leche al exterior (conducto galactóforo), en el cual se amontona la secreción de la glándula mamaria produciendo la distensión del mismo. Se manifiesta con la aparición repentina de un nódulo en la mama, generalmente doloroso, que no tiene signos de inflamación, como calor o enrojecimiento, y que habitualmente desaparece de manera espontánea.

En principio no es necesario ningún tratamiento, ya que su tendencia natural es desaparecer solo. En ocasiones, especialmente si hay dolor, puede realizarse una punción para extraer el contenido.

Cómo combatir la flacidez

Los cambios que sufre el pecho durante el embarazo y la lactancia son la causa de la antiestética distensión de los tejidos mamarios y de la aparición de estrías. Por eso es importante cuidar el pecho de manera adecuada durante y, sobre todo, después del periodo de lactancia, bien con tratamientos estéticos o con ejercicios específicos.

– Ejercicio 1. Con la cabeza en posición recta y la espalda derecha, une tus manos detrás de la espalda y sin dejar que tus hombros caigan hacia delante, estira los brazos hacia arriba y hacia atrás. Aguanta 10 segundos; luego relaja.

– Ejercicio 2. Parada frente a una puerta, coloca ambas manos a la altura de los hombros en cualquiera de los dos lados del dintel. Mueve la parte superior de tu cuerpo hasta que sientas un estiramiento cómodo. Mantén tu pecho y tu cabeza arriba, con las rodillas levemente dobladas. Aguanta 15 segundos; luego relaja.

– Ejercicio 3. Siéntate con tus brazos colgando de manera relajada a los lados. Sube tus hombros haciendo fuerza. Aguanta 5 segundos, luego relájalos hacia abajo.

– Ejercicio con pesas: Levanta con las manos dos pesas de medio kilo cada una, realizando los siguientes movimientos: con los brazos a lo largo del cuerpo, eleva las pesas llevando los brazos a la altura de los hombros. Realiza tres series de 15 repeticiones. Extiende los brazos frente al esternón, a la altura de los hombros, y dobla el antebrazo llevándolo hacia el pecho.

Además, debes usar una crema reafirmante y antiestrías todos los días para ayudarte a recuperar tu tono muscular anterior al embarazo.

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