El gateo en bebés importancia y beneficios.

Beneficios del gateo.- El gateo constituye un avance significativo para el bebé a nivel neurológico y de coordinación, lo prepara para aprendizajes posteriores, como el proceso de lectura y escritura, adicionalmente a esto le permite al bebé tener una mayor autonomía, pues se podrá desplazar por donde el desee con total con libertad y seguridad.

Gracias al gateo, se crean conexiones entre los hemisferios del cerebro, cuando el bebé gatea sus movimientos se coordinan de tal manera que el brazo derecho se sincroniza con el pie izquierdo y el brazo izquierdo con el pie derecho (patrón cruzado), esto se hace posible ya que la información es pasada rápidamente de un hemisferio al otro, como se sabe, el movimiento de las extremidades izquierdas es controlado por el hemisferio derecho y el controla los movimiento de las extremidades izquierdas de nuestro cuerpo y el movimiento de las extremidades derechas lo controla el hemisferio izquierdo.

El gateo en bebés importancia y beneficiosCuando nuestros dos hemisferios funcionan de forma correcta es posible realizar movimientos de manera simultánea con los dos lados del cuerpo como por ejemplo pasarse objetos de una mano a otra o tomar apuntes al estar en una clase.

Este tipo de conexiones le permite al bebé adquirir destrezas motoras y movimiento además que permitirá el desarrollo de diferentes funciones cognitivas.

Cuando el bebé gatea, recorre superficies variadas y diferentes texturas, lo cual le permite desarrollar sensibilidad táctil de los dedos y de las palmas de las manos, esto le favorecerá a la hora de agarrar objetos pequeños y le ayudará a agarrar de forma correcta el lápiz e iniciará exitosamente el proceso de escritura.

Importancia del gateo.- El proceso de desarrollo de la locomoción del bebé inicia desde los primeros meses cuando empieza a ser capaz de levantar su cabeza
mientras está boca-abajo. De ahí en adelante, cada mes sus músculos irán adquiriendo más tonicidad y será capaz de sostener solo su cabeza; a los seis meses, ejercitará sus brazos apoyándose y haciendo “despechadas”.

Su curiosidad será su mayor impulso para moverse y conocer el mundo. Al colocar objetos cerca de él pero lejos del alcance de su mano, girará sobre sí y hará esfuerzos por alcanzarlos. Puede incluso utilizar “herramientas” como juguetes más largos para atraer el objeto hacia sí mismo. Más delante, y especialmente si se le ha estimulado colocando nuestras palmas contra sus plantas, conseguirá arrastrarse para obtener el
objeto deseado.

Poco a poco irá descubriendo que puede sostenerse sobre sus rodillas hasta conseguir gatear alrededor de los ocho meses. Pararse sosteniéndose de los barrotes de su cuna o cualquier otro mueble sólido y mantenerse de pie fortalece sus piernas para este gran logro.

Estas etapas de maduración representan oportunidades de aprendizajes para el bebé. Por ello es importante que los padres y cuidadores
permitan que la mayor parte del tiempo el bebé esté libre, sin ataduras de carruajes, portabebés ni andadores y con ropa cómoda, ya sea sobre
una alfombra o sobre la cama (siempre con supervisión), para alentar al bebé a explorar los alrededores por sí mismo.

Hay que entender que las etapas anteriores no han sido simples pasos previos para aprender a caminar. Gatear, en especial, es una actividad
de grandes beneficios para los bebés que bien vale la pena prolongar por bastante tiempo.

En primer lugar, gatear es un escalón importante hacia la independencia, pues ahora el bebé ya no necesita ser transportado sino que se vale por sí mismo para llegar a donde desea, incluso para encontrar a sus padres cuando les pierde de vista. Esto fortalece su autoestima.

En segundo lugar, el gateo ayuda al bebé a ejercitar y perfeccionar la visión. El bebé debe aprender a “fijarse por donde camina” para no
chocar con los objetos, algo que no necesita cuando se le transporta. Aprende, a través del gateo, a enfocar ambos ojos para ver una sola
imagen. Además, al tener que ver su camino, entrena su visión para enfocar a una distancia de 30-40 cm aproximadamente, la misma distancia a la que deberá colocar el libro cuando empiece a leer y escribir.

En tercer lugar, gatear implica avanzar en patrón cruzado (brazo derecho y pierna izquierda para avanzar y brazo izquierdo y pierna derecha para apoyarse y viceversa), lo cual a la vez ejercita la coordinación entre el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho del cerebro. Al existir esta coordinación entre los hemisferios también se logra la coordinación de ambos ojos, oídos, manos, pies y en general del lado izquierdo y el lado derecho para realizar actividades como caminar, correr o saltar posteriormente.

En cuarto lugar, la estimulación del sentido del tacto envía muchísima información al cerebro cuando el bebé pasa por diferentes texturas como
la alfombra, el piso, la madera, la grama o el cemento. Además, puede sentir distintas temperaturas, como cuando el sol se proyecta por una ventana y calienta una porción del piso por donde está gateando el bebé.

Gatear es un proceso de estimulación integral importante, es un paso natural previo a caminar, pero si el bebé no gateó, no significa que se haya
perdido de estos beneficios. Después de aprender a caminar podemos
jugar de perritos, vaquitas, leones, etc. para motivar este ejercicio vital.

Por: Mónica Sulecio de Álvarez
Licenciada en Educación
Guatemala

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